BROOKLYN
La última semana del año pasado escuché por primera vez Skate Story: Vol 1 de Blood Cultures e inmediatamente supe que esa era la música con la que quería abrir el año 2026. Tuve que batirme a duelo -vía bluetooth- con otros invitados en la cena de año nuevo, pero logré meter en los parlantes (justo a las 00 hs del 1ero de Enero) el tema Collapsing, Like Clouds Into Smoke. Desde entonces se convirtió en el álbum que más veces escuché en lo que va del año. El título se debe a que es también el soundtrack del video juego Skate Story, protagonizado por un demonio hecho de dolor y cristal que se ve obligado a andar en skate a toda velocidad, con el riesgo de estallar en miles de fragmentos ante cualquier golpe o caída, y con las canciones de Blood Cultures de fondo. La propuesta es irresistible.
–Victoryland es un proyecto basado en Brooklyn que me vino a recordar que el distrito es mucho más que solo Williamsburg, donde los hijos de los millonarios (y billonarios) de varios países del mundo se mudan para jugar a ser artistas y no vivir más en su país. La movida se va moviendo dentro de Brooklyn, y cuando un sector del mismo se pone caro a nivel alquileres, se mueve un poco mas allá, a Flatbush, a Bushwick, a Bedford-Stuyvesant o a donde sea que haya que irse. En parte, el barrio también sigue siendo una usina porque muchos músicos de otras zonas del país se van a Brooklyn a reinventarse, a juntarse con otros músicos y productores, a colaborar y armar una banda nueva. Por ejemplo: Victoryland es Julian McCamman, un músico que dejó su banda en Filadelfia para reubicarse allí.
LONDRES
En el último newsletter mencioné a Brighton como el epicentro de una interesante movida musical y Londres respondió: cuatro de las bandas que incluyo en esta selección provienen de allí. Pero no porque haya ido a bucear especialmente la escena londinense, las cuatro llegaron a mí de casualidad. Y es ahí cuando levanto una ceja y me pregunto qué más hay. Worldpeace DMT es un cachivache hermoso que mezcla un indie playfull con chiptune y un sinfín de sonidos analógicos e instrumentos random. Remite bastante a sonidos indie pop del 2000 y 2010. Ulrika Spacek y PVA también comparten un estilo experimental pero desde otro tono y otros estilos menos alegres. Famous, en cambio, tienen un humor que nace de la gravedad y el dramatismo con el que se interpretan sus canciones. En ese marco, un guiño o una pequeña desviación constituye un acto humorístico. A esta banda llegué tarde, se disolvió hace apenas unos meses lanzando la pista Revelations como despedida. La razón de la separación indefinida, según comunicaron, es la excesiva energía que le ponían al proyecto, energía que les faltaba para encarar otros aspectos de la vida. Y ese “dejar todo en la banda” se nota en sus canciones, sobre todo por la intensidad emocional de las mismas. El track de despedida lo incluimos en esta selección junto con Love will find a way, un tema del LP Party Album (2024) que me encanta escuchar caminando por la avenida de mi barrio (¡Hay que caminar! ¡Caminar, caminar, caminar!) para obtener ese contraste extraño entre la música teatral y el ambiente, generando ese distanciamiento que permite observar el entorno cotidiano desde otra perspectiva. Es como poner una cámara.
BROOKLYN
La última semana del año pasado escuché por primera vez Skate Story: Vol 1 de Blood Cultures e inmediatamente supe que esa era la música con la que quería abrir el año 2026. Tuve que batirme a duelo -vía bluetooth- con otros invitados en la cena de año nuevo, pero logré meter en los parlantes (justo a las 00 hs del 1ero de Enero) el tema Collapsing, Like Clouds Into Smoke. Desde entonces se convirtió en el álbum que más veces escuché en lo que va del año. El título se debe a que es también el soundtrack del video juego Skate Story, en el que uno encarna un demonio hecho de dolor y cristal que se ve obligado a andar en skate a toda velocidad, con el riesgo que eso conlleva, y con las canciones de Blood Cultures de fondo.
–Victoryland es un proyecto basado en Brooklyn que me vino a recordar que el distrito es mucho más que Williamsburg, donde los hijos de los millonarios (y billonarios) de varios países del mundo se mudan para no vivir más en su país y jugar a ser artistas. La movida se va moviendo dentro de Brooklyn, y cuando un sector del mismo se pone caro, se mueve un poco mas allá, a Flatbush, a Bushwick, a Bedford-Stuyvesant o a donde sea que haya que irse. En parte, se mantiene como una eterna usina porque muchos músicos de otras zonas van a Brooklyn a reinventarse, a juntarse con otros músicos y productores, a colaborar y armar una banda nueva. Victoryland es Julian McCamman, un músico que dejó su banda en Filadelfia para reubicarse ahí.
SYDNEY
La fábula alrededor de Ninajirachi cuenta que un día se instaló el FS Studio (ex FruityLoops) y aprendió a producir música electrónica, todavía estando en el colegio secundario. Como productora y DJ, la australiana publicó el año pasado su primer LP levantando muchos premios y elogios. Personalmente, los temas me suenan -efectivamente- muy a FruityLoops, y lo más interesante (entretenido) viene de las letras y su interpretación. En esta selección ubicamos un tema que me pareció divertido y me sacó una sonrisa torcida (ayudó también a la inclusión que tuviese muchas ganas de ilustrar el newsletter con la foto de portada del álbum).
